Agendas de papel

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Igual que sucede con los libros en formato electrónico, que son atractivos, que en costo son más accesibles, que son fáciles de llevar y otras cualidades  más, sucede con las agendas de papel. Estas siguen siendo muy populares.  Porque siguen siendo atractivas, porque nos resultan familiares, porque no han dejado de innovarse y porque hay tantos tamaños que podemos decidirnos entre las de bolsillo, las de escritorios y las de gran formato, que para todo gusto hay.

Lo importante es que la agenda de papel cumpla con su objetivo de ser un imprescindible en  donde anotar todo lo que está pendiente de hacerse y sirva de historial sobre tareas laborales y personales, así como de recordatorio para poder emprender las mismas con antelación y no dejarnos de lado ninguna tarea, cita o trabajo que debemos anotar en la misma. Son ideales para todos, para los que recuerdan todo y para los que por la misma variedad de tareas a cargo, se pueden dejar de hacer alguna tarea o responder una llamada.

Hay que ser organizado para llevar una agenda, no basta con pensarse que se debe anotar y olvidar, parte de la ventaja de tenerla es aprovechar siempre para consultarla, hay que anotar todo, y tener presente que sino somos lo suficientemente cuidadosos de tenerla a mano en todo momento, no llenará su cometido y esto aplica a agendas de papel y agendas electrónicas, deben ser accesibles para consultar como para anotar y debemos imponernos al final de cada día, consultarla para planificar y ordenar actividades y tareas y para claro estar en control de lo que toca por hacer.

Deben tener espacio suficiente para suficientes tareas por pequeñas que sean y deben ser fáciles de entender, porque la información consignada sin orden tampoco resulta práctica para llevar el control de nuestras variadas actividades.